El Pinar

“Perderse” por el pinar es, sin duda, uno de los mejores pasatiempos que puede ofrecer un pueblo como Alcoroches y que más apreciarán aquellas personas que llegan  desde la ciudad. Oir el suave rumor de las plantas; sentir el frescor de las sombras tumbado en cualquier yerbazal; ver una ardilla entrenida en sus quehaceres o  un picapinos en el tronco de un pino preparando su futuro hogar… buscar diferentes tipos de hongos al llegar el otoño… Son auténticos lujos que nos podremos permitir sin más coste que el querer disfrutarlos. Proponemos tres rutas de unas dos horas, dos horas y media de duración: la torreta, el tormo y el endrino, comenzando todas al final del pueblo por la calle Larga.

La Torreta

Dejamos el pueblo dirección a la fuente de Angosto y, antes de llegar a la plaza de toros, nos encontramos con un desvío que nos lleva a Orea. Cogeremos esta pista por ser el camino más cómodo (se puede llegar siguiendo la pista del Angosto pero la cuesta es mayor). Acabado el primer repecho, en el prado de la izquierda tenemos la fuente del Pastor por si nos apetece beber un trago de agua. Seguiremos la pista hasta llegar al final de la cuesta. Nos encontramos en la puerta de la “desa” (dehesa). Si seguimos el camino llegaremos a Orea; a la derecha tenemos la caseta del retén de incendios y el camino que nos lleva al Tormo; a la izquierda la pista que, tras unos quince minutos de ascensión, nos lleva al pie de la torreta de vigilancia. El camino descendente de la izquierda nos dirige, cuesta abajo, a la fuente del Angosto.

Vale la pena subirse a la torreta después del esfuerzo realizado para llegar. Desde allí, y si el día está claro, veremos unos bonitos paisajes. Incluso, si tenemos suerte, podremos ver el castillo de Molina de Aragón.

Emprendemos el retorno por el mismo camino, pero al llegar a la puerta de la “desa” tomamos el camino de la derecha que nos baja a la fuente del Angosto. Durante el descenso, al final del verano, podemos entretenernos cogiendo alguna mora si el año ha sido propicio. Lo que no nos faltará es agua fresca de la fuente para refrescarnos.

El Tormo

Comparte con la subida a la torreta el recorrido hasta la puerta de la “desa”. Allí nos desviaremos a la derecha e iremos llaneando entre los pinos hasta llegar a una extensión de prado, sin pinos y con unos peñascos. Hemos llegado al Tormo. Aunque podríamos bajar al pueblo monte a través, es preferible para los que no conozcan la zona, que retrocedan por el camino de llegada y que bajen por la fuente del Angosto.

EL ENDRINO

En esta ocasión seguimos el camino que lleva al Angosto y cuando lleguemos al Aljibe tomamos el camino que sale a la izquierda; vamos en dirección al pueblo de Alustante. Pasado el primer vallejo veremos a la derecha, en un altozano, el chozo que servía para refugio de los vaqueros. Continuamos el camino entre pinos y en el siguiente vallejo, a la izquierda, nos encontraremos la fuente de la Loma Regalada.

Poco más adelante encontramos una portera; la abriremos y volveremos a cerrar para que no se escape el ganado. Estamos a unos dos kilómetros de la fuente del Endrino a la que se llega cogiendo a la derecha el camino que nos cruzamos. Son dos kilómetros de subida, pronunciada el último. Sólo desviarnos nos encontramos con una zona de acampada, es el Endrino Bajo. Como 500 metros cuesta arriba se encuentra el Endrino Medio, otra zona de acampada. De aquí hasta llegar a la fuente del Endrino podremos encontrar “maitas” (fresas silvestres) a ambos lados del camino. El entorno de la fuente invita a descansar un rato y beber un poco de agua. Es habitual encontrarse con personas cogiendo agua para llevársela a casa.
Desandamos el camino por donde hemos venido seguros de que el esfuerzo ha valido la pena.

En cualquiera de las rutas mencionadas podremos encontrar hongos si las condiciones han sido favorables para su desarrollo.