El Pueblo

Vale la pena dedicar un rato a conocer este pueblo sencillo que como todos los de zonas de economía deprimida no han tenido nada más que el cariño y el cuidado de sus gentes. Su recorrido, bien puede ocuparnos una mañana.
Comenzamos en el parque existente en la salida hacia Alustante. Desde allí podemos apreciar los peñascos (borancho) al descubierto fruto de la erosión. En una cueva de este peñascal tenía su sede la peña El Borancho, sede que debió abandonar por motivos de seguridad ya que de vez en cuando se produce algún desprendimiento de rocas.

A continuación vemos la Iglesia parroquial que se levanta bajo la advocación de Santa María la Mayor. Dice la tradición que  en su interior se conserva el cuerpo de San Timoteo, patrono del pueblo.
Es una obra barroca del siglo XVIII, 1721, construida a base de mampostería encalada con piedra labrada en las esquinas y en el sencillo  arco de medio punto que forma la puerta de acceso.
Su torre es de planta rectangular de tres cuerpos. Tiene una ventana con gran abertura al exterior y en el tercer cuerpo tiene cuatro vanos, dos más grandes donde se encuentran las dos campanas que marcaban los hechos importantes del pueblo.
El retablo mayor es obra de Pascual Navarro, realizado en el siglo XVIII. Ha sido restaurado y presenta un aspecto desconocido. Está dividido en tres cuerpos, el central con imagen de Santa María la Mayor, aprovechada de un retablo anterior, el del lado del Evangelio, dedicado al Niño de la Bola, y el de la Epístola a la Virgen del Rosario.
Hay dos puertas, una a cada lado del retablo mayor, que representan en bajo relieve a los apóstoles San Pedro y San Pablo.
Especial atención debe tenerse con la imagen de San Timoteo, patrono del pueblo, situado a la derecha, sólo entrar.

Desde la Iglesia seguimos por la calle de María Cristina para adentrarnos en el pueblo. Enseguida nos encontramos, a la derecha, con la fachada en piedra laboriosamente labrada del ayuntamiento antiguo. Este edificado de 1931 ha sido reconstruido en 1995 siendo la sede de las actividades culturales y de la biblioteca municipal. Su reloj sirve para dar las campanadas de nochevieja con los vecinos del pueblo a sus pies.

Un poco más adelante, a la izquierda, vale la pena fijarse en al balcón de forja con hojas practicables.
Llegamos  a la plaza del pueblo, lugar de realización de diferentes actividades colectivas que configuran el carácter  y la pertenencia a un pueblo: plaza de toros antaño, lugar para el baile en las fiestas, lugar de la comida popular (currutaje) que todos los años se realiza para el pueblo dando cuenta de las carnes de los toros lidiados el día 23,…
Unos metros más adelante, a la izquierda, vemos la fuente construida en 1951 a base de piedra de arenisca roja. Tras los dos sencillos caños que vierten su fresca agua en sendas piletas se encuentra un alargado pilón que servía para que bebieran las caballerías al ir o volver del trabajo.
Si cogemos la calle larga, nos encontraremos una fuente similar a la anterior pero cubierta con un porche de madera, realizado actualmente, imitando al que tuvo en el pasado.

Continuamos por la calle de la Soledad, dirección Traid. Al final del pueblo, a la derecha, nos encontramos la ermita de la Soledad. En su interior se encuentra una imagen de la Virgen con su hijo yacente a sus pies. A ambos lados del retablo, sendos cuadros del Sagrado Corazón de Jesús y del Sagrado Corazón de María. Esta imagen de la Virgen es subida en procesión a la iglesia el Domingo de Ramos y con ella, portada por los quintos del año, se escenifica el reencuentro de la Virgen y su Hijo el Domingo de Resurrección. Es una imagen muy querida y su ermita, sin duda, el lugar más visitado del pueblo.
Se trata de un edificio de planta cuadrada cubierto con tejado a cuatro aguas y un pequeño tejado sobre la puerta de entrada. La fachada principal es casi toda de madera formando la puerta un solo conjunto con las dos ventanas laterales que tienen cristales para poder ver el interior.
Junto con el altar, barroco, y las imágenes mencionadas, hay que destacar su techo de sencillo artesonado y su bonito suelo de ladrillos hechos manualmente.

Como setecientos metros en dirección a Traid nos encontramos la ermita de Santa Ana, edificio de planta rectangular con tejado a cuatro aguas restaurado en 2007. Está construida con mampostería salvo las esquinas y el arco de la puerta que se encuentran realizadas con sillares.
En los sillares de la izquierda se encuentran curiosas grabaciones que deberían ser interpretadas.
En el interior, un sencillo altar clasicista con un cuadro que representa a Santa Ana y San Joaquín.
En esta ermita se celebraba la misa de las cruces para subir después a San Bartolomé y proceder a bendecir los campos.

Para llegar a esta ermita, San Bartolomé, vamos por la carretera de la izquierda en Santa Ana bordeando La Animazuela dirección a la carretera de checa por el camino veremos una cruz de la hermandaz al llegar a la antigua gasolinera, giramos a la izquierda para coger, a unos escasos cien metros, el camino que sale a la derecha.
Al final de la cuesta, en un altozano, se encuentra San Bartolomé construida en 1880. No se celebra culto en la misma desde hace tiempo debido a su mal estado de conservación. La imagen de San Bartolomé se encuentra en la Iglesia parroquial. Hace años se restauró su tejado para evitar su hundimiento.

De vuelta al pueblo, podemos subir a las eras de la cruces, a la izquierda subiendo por el Vallejo, lugar que nos ofrece buenas panorámicas del pueblo.

Nos falta por ver la cruz situada en el centro del Cementerio o Campo Santo de Alcoroches, situado a unos 600 metros de la iglesia en dirección a Alustante.
Bajo la advocación a las Almas de los Difuntos, esta cruz tiene forma de los muchos pairones que se encuentran por los pueblos de la comarca aunque le falta el edículo.
Es cuadrangular y de bastante altura estando sus caras decoradas con la M con brazos muy estilizados. Termina en forma piramidal con una esfera y una cruz decorada de hierro forjado.