Ruta de los oficios

La ruta de los oficios nos propone un paseo agradable, de unos 12 km de duración, que nos ocupará de 2 horas y media a 3 horas, según las prisas y las ganas de andar aunque es recomendable darle tiempo y disfrutar de los diferentes pasajes por los que iremos pasando.
Toma su nombre de los distintos oficios que se desempeñaban en los lugares por los que iremos pasando: pastoreo y caleras en la Pedriza; agricultura en todo el valle; caseto (refugio) del Campillo para la protección de pastores y ganaderos; tejera la fuente de la Tejera.

Tomando la salida por la carreta de Traid, al salir del pueblo, nos encontramos la ermita de la Soledad y casi a un kilométro la ermita de Santa Ana, recién restaurada. Un camino que sale hacia la cuesta, al lado de la ermina, nos lleva al alto del cerrillo por el que avanzaremos un trecho. Aquí podremos ver las antiguas “paideras” (parideras) de albarda (ramas de sabina) donde se guarecían las ovejas. Andamos entre monte bajo en el que predominan las sabinas rastreras, la aliagas, el tomillo o los gamones (planta que se utilizaba para alimentar el ganados). Con un poco de suerte podremos ver alguna liebre o perdíz.
La ruta nos desvía para cruzar la carretera y subir por el robledal a la fuente de la Carrasca. Vale la pena descansar y echarse un trago de agua y mirar las aves que por allí merodean. Es muy frecuente poder ver en sus cielos alguna pequeña rapaz, a veces, atacadas por los cuervos. En este robledal se encuentra el monumento a los pueblos de la Mancomunidad de la Sierra.
Seguimos la pista hacia el pueblo de Piqueras y kilómetro y medio aproximadamente más adelante tomaremos el camino de la izquierda. Lo iremos siguiendo, buscando la cima, para llegar a la Buitrera.
Hace unos años se construyó un comedero para los buitres y un observatorio de madera desde el que casi podían tocarse los que se posaban en los pinos de al lado. Es muy raro encontrarlos allí desde la enfermedad de las vacas locas y la prohibición de echarles de comer.
Bajaremos hacia el valle para llegar a la Fuente de la Tejera, llamada así por la existencia hace años de una tejera.
Puestos nuevamente en ruta cruzaremos el Campillo por un camino de la concentración parcelaria hasta llegar a los navajos. El ruido de las ranas nos llegará bastante antes de llegar a ellos. Es muy frecuente poder ver en esta zona algún águila o ave acuática además de los diversos animales que se acercan a ellos para beber.
La ruta nos lleva hacia la fuente de Martín Cobo y al barranco de la Hoz, lugar concurrido para pasear en los días más fríos por encontrarse protegido del viento del norte.
Así volvemos a la ermita de Santa Ana y al pueblo. Cansados pero seguro que contentos de lo visto.